DEA y reanimación: cómo salvan vidas juntos
DEA y reanimación: cómo salvan vidas juntos
Cada semana, cientos de personas sufren una parada cardíaca fuera del hospital. Los primeros minutos son cruciales: cuanto antes alguien comience la reanimación y active un DEA, mayor es la probabilidad de supervivencia.
El DEA y la reanimación no son, por tanto, acciones separadas. Son dos eslabones que solo juntos marcan la diferencia entre la vida y la muerte.
En este artículo explicamos qué ocurre exactamente durante una parada cardíaca, por qué las compresiones torácicas y el DEA se necesitan mutuamente, y cómo puede actuar usted de forma tranquila y decidida cuando llegue el momento.
¿Qué ocurre durante una parada cardíaca?
Durante una parada cardíaca, el corazón no siempre se detiene completamente. Mucho más frecuentemente se produce una fibrilación ventricular: las cámaras del corazón tiemblan caóticamente y ya no bombean sangre.
La víctima pierde el conocimiento en segundos y deja de respirar normalmente. Sin intervención, la probabilidad de supervivencia disminuye aproximadamente un 10% por minuto.
Después de seis minutos sin suministro de sangre, se produce daño cerebral irreversible. El personal de ambulancia no llega a tiempo en la mayoría de los casos, por eso es tan importante que los testigos actúen inmediatamente.
Parada cardíaca no es lo mismo que un infarto
Un infarto (ataque al corazón) es una obstrucción de una arteria coronaria. La víctima normalmente sigue consciente y tiene dolor en el pecho.
Una parada cardíaca es un problema eléctrico: el corazón ya no tiene un ritmo normal. Un infarto puede desembocar en una parada cardíaca, pero son dos emergencias diferentes.
El papel de la reanimación (RCP)
La reanimación —conocida internacionalmente como RCP (Resucitación Cardiopulmonar)— tiene un solo objetivo: seguir bombeando sangre oxigenada al cerebro y al corazón hasta que un equipo profesional tome el relevo o el ritmo cardíaco se restablezca.
Con compresiones torácicas de 5 a 6 cm de profundidad, a un ritmo de 100 a 120 por minuto, se comprime el corazón como si se exprimiera y llenara. Cada interrupción significa pérdida directa de presión arterial, por lo que las pausas deben ser lo más cortas posible.
Es importante saber: la reanimación sola no detiene la fibrilación ventricular. Mantiene a la víctima con vida hasta que se puede administrar una descarga. Ahí es donde entra el DEA.
El papel del DEA
Un DEA (Desfibrilador Externo Automático) analiza el ritmo cardíaco y administra —cuando es necesario— una descarga eléctrica controlada. Esa descarga pone en pausa el ritmo caótico, por así decirlo, para que el corazón tenga una nueva oportunidad de latir normalmente por sí mismo.
Un DEA está hecho para personas sin formación médica. Da instrucciones de voz en su idioma, decide por sí mismo si es necesaria una descarga, y solo administra energía cuando es seguro hacerlo.
No puede usar un DEA «mal»: todos los modelos de DEA del mercado están diseñados para guiar de forma segura a personas sin formación médica.
Por qué la rapidez lo determina todo
Cuanto antes se administre la primera descarga, mayor es la probabilidad de supervivencia. Las investigaciones muestran que un DEA dentro de los tres primeros minutos puede aumentar la probabilidad de supervivencia hasta el 70%.
Después de diez minutos sin desfibrilación, esa probabilidad es casi nula. Por eso los DEA están cada vez más presentes en lugares públicos: en centros comerciales, clubes deportivos, colegios y empresas.
DEA y reanimación juntos: la cadena de supervivencia
La reanimación y un DEA no son alternativas, se refuerzan mutuamente. El Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar habla por eso de la cadena de supervivencia: cuatro eslabones que todos son necesarios.
Llamar al 112 en cuanto sospeche que alguien tiene una parada cardíaca. Empezar inmediatamente con las compresiones torácicas para seguir bombeando sangre y oxígeno. Usar un DEA en cuanto el aparato esté en el lugar. Continuar reanimando hasta que la ambulancia tome el relevo.
Si falta uno de estos eslabones, pierde minutos valiosos. Las compresiones torácicas sin DEA rara vez salvan a alguien con fibrilación ventricular.
Y un DEA sin reanimación entre las descargas funciona mucho menos bien, porque el corazón ya no tiene energía para reiniciarse.
Qué hacen el DEA y la reanimación juntos
Las compresiones torácicas mantienen vivos el cerebro y el corazón y dan al músculo cardíaco suficiente energía para responder a una descarga.
El DEA restablece —si es posible— un ritmo cardíaco normal mediante una descarga dirigida.
Continuar con las compresiones después de la descarga ayuda al corazón a mantener el ritmo recuperado.
Lo bueno es: el DEA toma el control. Dice literalmente «Deje de reanimar, se está analizando el ritmo» o «Reanude la reanimación». Usted solo tiene que escuchar y ejecutar.
Plan de acción práctico: ¿qué hace usted?
¿Se encuentra cara a cara con alguien que colapsa de repente? Siga estos pasos con calma y en orden.
1. Compruebe la consciencia. Sacuda los hombros y llame en voz alta. ¿No hay reacción?
2. Llame al 112 o haga que alguien cercano lo haga. Pida al mismo tiempo un DEA.
3. Compruebe la respiración máximo 10 segundos. ¿No respira normalmente?
4. Comience inmediatamente las compresiones torácicas en el centro del pecho, 5-6 cm de profundidad, a un ritmo de 100-120 por minuto.
5. Alterne ventilaciones y compresiones en una proporción de 30:2 si está formado para ello. ¿No se atreve a ventilar? Entonces siga dando compresiones — eso también salva vidas.
6. En cuanto llegue el DEA: abra el aparato. Algunos DEA se encienden directamente, otros tienen un botón de encendido parpadeante. Desde ese momento siga literalmente las instrucciones de voz.
7. Pegue los electrodos en el pecho desnudo, exactamente como se muestra en la imagen de los parches.
8. No toque a la víctima durante el análisis y la descarga. El DEA le avisa en voz alta.
9. Reanude inmediatamente la reanimación cuando el DEA lo indique.
10. Continúe hasta que llegue la ambulancia o hasta que la víctima vuelva a respirar normalmente.
Preguntas frecuentes sobre DEA y reanimación
¿Puedo usar un DEA sin curso?
Sí. Un DEA está hecho precisamente para eso: el aparato le guía paso a paso con instrucciones de voz claras. Un curso de reanimación es recomendable, porque así también dominará rápidamente las compresiones torácicas.
¿Puede un DEA hacer daño a alguien?
No. El DEA solo administra una descarga cuando detecta fibrilación ventricular o un trastorno del ritmo ventricular rápido. Con un ritmo normal o plano, el aparato le pide que continúe reanimando en lugar de dar una descarga.
¿Qué pasa si tengo dudas?
Dude siempre a favor de la víctima. No hacer nada lleva casi con certeza a la muerte; hacer algo — aunque solo sean compresiones torácicas — duplica o triplica la probabilidad de supervivencia.
¿Cuánto duran los electrodos y la batería del DEA?
Eso varía según la marca y el modelo. Unos electrodos DEA caducados o una batería agotada pueden marcar la diferencia entre un aparato que funciona y una caja de plástico inútil.
Por lo tanto, compruebe al menos una vez al mes el indicador de estado de su DEA y anote la fecha de caducidad de los parches y la batería en su agenda.
Prepare su DEA para la emergencia
El DEA y la reanimación son juntos su arma más fuerte contra una parada cardíaca — pero solo si el DEA realmente funciona en el momento en que se necesita.
Electrodos caducados, una batería agotada o un DEA que nunca se comprueba no salvan vidas. Por lo tanto, pida a tiempo nuevos consumibles para su aparato.
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